RSS

...es causa y es efecto...

miércoles, 4 de julio de 2007

La escena transcurre así:

Un hombre de aproximadamente setenta años (o quizás más) avanza lentamente barriendo toda la basura que estaba en el suelo. El hombre, producto de su cuerpo añoso, recoge con dificultad envases vacíos de ciertos dulces, los pone dentro de su pala ayudado por su escoba, se dirige al basurero que estaba más próximo a él y se prepara para dejar la basura dentro del receptor. En ese momento, al parecer por un error de cálculo, la basura no cae dentro del tacho de la basura y se desparrama por todo el rededor del mismo. El hombre entonces se vuelve y comienza a barrer otro espacio de la plaza sin inmutarse por la falta de cálculo.

Esta postal ciudadana me hizo reflexionar sobre cómo nosotros en nuestra sociedad (no sé si “sociedad chilena” o sólo “sociedad”) podemos separar con tanta maestría dos conceptos que aparentemente debieran ir juntos. Me refiero al proceso y al resultado.

El proceso lo entenderemos como un conjunto de las fases sucesivas. Es decir, algo que podemos hacer en la medida que completamos las acciones previas. El resultado por su parte, es el efecto y consecuencia de un hecho, operación o deliberación. Dejaremos de lado la discusión nietzschiana en términos de qué es la causa o qué es el efecto para ponernos de acuerdo en algo fundamental; la gran mayoría de las veces en que se sigue un proceso, es porque se busca un resultado.

En el caso del viejito, él sólo le dio importancia al proceso. Probablemente el tipo podría sentirse feliz recorriendo la plaza con su escobita y barriendo los envases vacíos mientras le conversaba al perrito que lo acompañaba. A él le daba lo mismo si los envases caían o no en el tacho de la basura. O sea, no le importó que su trabajo no haya terminado con un resultado bueno. Es más, ni siquiera dimensionó que su trabajo formaba parte de un objetivo final que era dejar limpio ese espacio de la plaza. No tuvo sentido holístico en sus movimientos.

Si proyectamos esta tan poco trascendental situación en otros ámbitos de la vida de la sociedad chilena, veremos que en muchos de los casos, el resultado final del trabajo que se emprende en realidad pasa a un segundo plano en pos de lo “bueno que fue el proceso”. Es lo que ocurre cuando se “trabaja por trabajar”.

A modo de ejemplo, los invito a recordar lo ocurrido por allá por la lejana fecha de Enero de 2005. (Sí, han pasado dos años) En Santiago, comenzaron los trabajos de repavimentación de la Alameda Bernardo O´higgins debido a los problemas viales que presentaba. La misión era compleja, pues planteaba el desafío de tener esta arteria (“LA” avenida de Santiago) completamente restaurada en un plazo de dos meses, ya que al cabo de ese tiempo, los veraneantes volverían de sus vacaciones y el flujo vehicular volvería a ser el mismo que se presenta durante el año. Las autoridades, en ese entonces con la cara visible de don Marcelo Trivelli, dijeron que efectivamente esta tarea iba a estar resuelta en dos meses y ningún día más.
El resultado fue cierto. Al cabo de dos meses, Trivelli lucía una camiseta donde se podía leer una orgullosa frase que decía “Cumplimos” la cual venía acompañada por “tijerales”, en donde no faltó la copa de champagne y las frases alusivas a quien ríe último lo hace mejor.

¿Qué ocurrió al año siguiente? Pues podrán ver que esa avenida reconstruida tendrá que ser repavimentada nuevamente a causa del deplorable trabajo que se hizo, que se cumplió en el plazo de esos dos meses. El trabajo que realizaron en su momento los encargados, cumplió con terminar el proceso en exactamente dos meses sin importar si este trabajo iría a perdurar en el tiempo, ¿No les parece un tanto parecido al abuelito que recogía la basura y la echaba fuera del tiesto?

Si bien mi tesis se sustenta sobre ejemplos aislados, creo que no es descabellado pensar que se llega a separar el resultado final de su proceso debido a que nadie es capaz de plantear y seguir el objetivo final.

A nadie le preocupa esto. No existe una claridad del porqué hacemos las cosas, sólo se hacen mirando un objetivo específico y cortoplacista, lo cual distorsiona de cierta manera nuestro trabajo.

El abuelito perseguía el objetivo de mover su cuerpo, Trivelli perseguía el objetivo de mostrar que su entidad cumplía (y quizás con ello asegurar algunos votitos para su coalición a fin de año). Ni el viejito supo nunca que el objetivo es dejar la plaza limpia ni Trivelli fue capaz de darse cuenta que lo que queríamos era una Alameda que no tuviera que intervenirse a los tres meses de concluido el trabajo.

¿Más ejemplos? Fin de semana pasado, fútbol adulto entre Chile y Brasil. La idea planteada por el mismo técnico era No perder contra Brasil. ¿No perder? ¿Cuál es el objetivo acá? Si estás pensando que lo acabo de nombrar, estás comprobando mi teoría acerca de la no planificación del objetivo último. Lo que acabo de nombrar fue la meta del día específico y lo que no se es en qué parte del plan maestro se encaja este propósito.

Otro ejemplo más. Yo trabajo haciendo clases de capacitación en una fundación. Esta entidad entrega nociones básicas de manejos computacionales anualmente a millones de personas que ven un computador por primera vez. Estos cursos son gratuitos y tienen la posibilidad de acceder a ellos sólo mediante una inscripción en la municipalidad respectiva. Si bien este parece ser un trabajo loable y digno de admiración, déjenme contarles la otra cara de la moneda.

Los alumnos tal como les contaba, son personas que no han tenido acceso a computadores en su vida y se enfrentan de improviso a una máquina que se supone deben hacer funcionar en cinco días, teniendo sólo cuatro horas a la semana. Si bien esto no parece mayor desafío para uno, que creció descubriendo el manejo de los computadores, imagínense que será para una persona (generalmente mayor) encender el computador, saber cómo se maneja Paint, saber como se maneja Word, cambiar letras, reemplazar, poner fondos, insertar imágenes, insertar tablas. Luego de eso trabajar en Excel con autollenado, funciones matemáticas, autofiltros. Luego descubrir Internet (una mano en el corazón, ¿cuánto rato estuviste la primera vez que descubriste Internet?, bueno los viejitos tienen que estar sólo dos horas) para finalizar con Correo electrónico.

¿Alguien realmente cree que una persona puede asimilar todos esos conocimientos en cuatro horas diarias durante una semana? Claro, probablemente un joven o un niño pueden, pero recuerden que mientras más adulto, más complejo se torna.

Ahora bien, a mi fundación, a la fundación que auspicia, a la municipalidad y al gobierno en realidad poco le importan todas estas razones que esgrimí, porque lo que le interesa es publicitar a los cuatro vientos que se están capacitando personas, se está enseñando gratuitamente a personas todos los meses del año. Si a mi me vienen un promedio de 12 personas por cursos, ¿no sería más racional juntar veinte personas y capacitarlas por las mismas cuatro horas, pero por dos o tres semanas? Se generaría un resultado bastante más creíble que el que se da con LA semana de capacitación, semana que si tiene feriado, por supuesto da lo mismo, ya que ese día se pierde.

Otra vez más sale a relucir el proceso más que el resultado final, porque si nos circunscribimos a lo que efectivamente pasa, pareciera que el objetivo final es hacer saber a la gente que capacitamos, más que darles instrucción a las personas.

Lo bueno de esto es que una vez que termine de escribir, probablemente me tomaré un té y miraré por la ventana el sol mientras imagino que todo lo que escribí es sólo una apreciación subjetiva mía…

Dear Friend...Happy Bday

lunes, 18 de junio de 2007

Hey amigo, se te ve más viejo hoy.

Has hecho harto a tu edad, debes sentirte orgulloso de mirar hacia atrás en tu vida y ver que has tenido y has logrado tanto. Debe ser bonito mirar una familia con hijos y con nietos; está bien, no digas nada. Sé que has tenido tus pérdidas y claro no es agradable, has debido luchar contra el destino. Pero piénsalo de esta manera, todos tendemos al equilibrio, recuerda que Dios te da y Dios te quita (tú dios, mi dios, cualquier dios)

Sabes que puedo parecer loco, pero te siento mi amigo. ¿Y porque no? ¿Acaso los niños no tienen amigos imaginarios? Bueno, supón que dentro de mis 24 años, queda aun un componente infantil que dice que tú eres mi “amigo imaginario” Me preocupo por ti, por como estás, me gusta que te vaya bien, me encanta que la gente te admire y siempre miro cuando escucho tu nombre, confío en que me sorprenderás con buenas acciones y no me canso de pensar que si no existieras, para mí sería más complejo escuchar música. Pero no te creas que no te critico, también me parecen malas algunas de tus decisiones, pienso que a veces estás peinando la muñeca y que muchas veces actúas con tanta soberbia que me irritas, pero te sigo queriendo porque eso es la amistad. ¿Te das cuenta que no digo “fanatismo”?, ahh Paul, nuestra relación ya pasó del fanatismo pues amigo mío. Si yo sólo fuera fanático tuyo, no podría criticarte como lo hago ni podría alegrarme cuando veo algo bueno tuyo. Si yo fuera tan sólo un fanático, habría perdido la capacidad de asombro, pues siempre pensaría que todo lo que tocas es oro y ¡qué mas lejano que eso! (¡¡press to play mediante!!)

Conversaba hace un tiempo con un gran amigo que conocí hace poco acerca de qué es lo que podría decirte si llegara algún día a conocerte, qué valor agregado podría entregarte que no te entregara ningún otro fanático alrededor del mundo. La conclusión a la cual llegamos, fue que en realidad probablemente no podría decirte nada, ya que caería desmayado ante la emoción y lo único que podría hacer si llegase a recuperarme, es darte las gracias. Pero no gracias por alguna canción en especial, gracias porque si no fuera por ti, probablemente la música que hoy suena en todas partes sería muy poca, ¿tu alcanzas a dimensionar que sentaste las bases de la música pop? Claro, no lo hiciste todo, pero vaya cómo aportaste hombre. Y no me hagas empezar a hablar aquel instrumento. Nos enseñaste a todos lo que puede hacer un bajo.

No sólo me diste clases intensivas de cómo tocar bajo cuando eras un melenudo, sino que ahora, a tus 65 eres capaz de crear otra línea de bajo completamente innovadora para “see your sunshine”, y conviertes un temita simplón y dulzón (típico de mccartney) en un tema de culto para mis oídos. Todo por el bajo. Si no fuera por ti, probablemente nunca habríamos sabido que el bajo puede llegar a completar tanto una canción. Que ganas de ser así a esa edad.

En todo caso no cambiaría mi vida por la tuya, yo creo que a mi edad he sido más feliz que tú. A pesar de la fama y los millones, a mi se me ha muerto re poca gente, creo que eso es importante. Además, mis amigos han sido más “amigos” conmigo que lo que fueron contigo, salvo honrosas excepciones. Increíble que nunca falten los pasteles, creo que tú me puedes entender. Uno trata de hacer el bien, trata de llegar a ellos y esos que son tus “amigos” finalmente nunca te quisieron, sí, tienes razón, en ese sentido creo que nos parecemos.

Es tan bonita esta amistad, yo te entrego mi admiración y tú me entregas canciones. Es un bonito intercambio. Lo mejor es que son canciones tan oportunas Paul, casi cualquier momento anímico tiene una canción tuya como fondo pictórico, es increíble.

Supón por ejemplo que tienes rabia, cierras los ojos y escuchas “I had Enought” o “too many people”, claro quien no ha tenido suficiente a veces. Supón que echas de menos, “here today” y listo. ¿Canciones para mascotas? Martha, Jet. Canciones de esperanza (hope of deliverance, freedom), canciones para desesperanzados, (too much rain, young boy), canciones sólo por hacer canciones (bip bop) Para que hablar de si estás enamorado, de esas tienes tantas, “heather”, “maybe i´m amazed”, “This never happened before”, “Here, there and everywhere”, “no more lonely nights”, “your loving flame” y una lista enorme de etcéteras.

Creo que todo lo que hoy diga para ti serán palabras de admiración. A la larga el cumpleaños de uno es el día más importante de su propio año. Es tan grato que seas como los hobbits, que regalan cosas para sus cumpleaños. Hoy, por ser tu día, creo que escucharé sólo música tuya y nuevamente admiraré desde See your sunshine hasta That Was Me todo este último disco que hiciste. Luego, probablemente escucharé otra vez más tantas canciones oportunas y seguiré esperando que me deleites y cumplas con tu parte de la amistad.

Feliz cumple amigo.

Futbol.

martes, 12 de junio de 2007

Me tomaré la libertad de hablar muy brevemente de fútbol.

Brevemente porque me parece que el tema no resiste mucho análisis y porque creo que en realidad esto es más una descarga que algo en lo cual se presente alguna idea.

Yo soy una persona que gusta del fútbol, lo veo y lo trato de analizar desde que tengo uso de razón. Me encanta saber resultados y ver partidos, creo en parte por mi incapacidad para practicar el bello deporte.

En el fútbol nacional, yo simpatizo con el equipo de la Universidad Católica. Digo “simpatizo” y no “soy fanático”, porque en realidad no me da el fanatismo para seguirlos siempre, en realidad soy como un hincha de esos que molestan a los puristas, me alegro cuando la UC gana, no me urjo cuando pierde.

Creo que esto se da a partir del campeonato de 1994, cuando las dos universidades definían el título y ganó la Universidad de Chile con un gol viciado. Ahí lloré mucho y comprendí que mi vida no podía estar supeditada a lo que hicieran once sujetos que nunca en su vida se iban a enterar nada de mí, en donde la “relación” iba a ser unilateral. Yo me preocuparía por ellos, pero ellos en realidad podían seguir perdiendo títulos y nadie iba a ir a mi casa a decirme “Rodrigo, disculpa compadre” Por lo mismo me cuesta tanto entender los fanatismos (tema del cual hablaré alguna vez más adelante en este blog)

Lo que me llevó a escribir esto es lo que ocurre en la definición de este campeonato actual del fútbol nacional.

Las cosas son así, Colo-Colo llegó a dos fechas del final empatado en puntaje con la UC (“mi” equipo) y tenían que jugar en el estadio de los primeros el partido que definitivamente coronaría virtualmente al campeón de la temporada. En ese partido, el técnico de mi equipo demostró que le interesaba más contener al equipo contrario que hacer ganar a la UC y se dio lo que tenía que darse, o lo que se da más o menos en todos los casos, el equipo que quiso ganar, ganó.

¿Y qué pasó después? Pasó que en la UC apelan a que ciertos jugadores de Colo-Colo se jactaron por el triunfo. ¡¡ohhhh…tremenda falta de respeto!! Si estás compitiendo y tienes las pulsaciones por el cielo, es probable que te jactes de tu rival que está en el suelo. Aun cuando yo creo que a mi me costaría hacerlo, entiendo que es parte de la competencia.

El partido venidero fue aun más curioso. Católica gana y “le mete presión” a Colo-Colo. (¿Ustedes creen que un equipo que le ganó a otro la semana pasada puede sentir presión de ese equipo?). Colo-Colo empata en el último minuto y algunos defensas de la UC alegan que no expulsan a los colocolinos por juego sucio. Me pregunto yo, ¿Qué importa que no expulsen un par de jugadores? Era distinto el trámite? Y si efectivamente lo fuera, que gana la UC con que expulsen un par de defensas colocolinos, ¿qué gana? Acaso Colo-Colo iba a tener menos ímpetu o algo así.

La guinda de la torta fue hoy mismo cuando se anunció que el Estadio Monumental iba a ser finalmente el escenario en donde Colo-Colo podría coronarse campeón el fin de semana. * Todos los “cruzados caballeros” saltaron llorando que cómo era posible beneficiar tanto a un equipo, etc.

Señores cruzados caballeros (y algunos hinchas fanáticos), déjenme plantearles lo que yo pienso; ya no importa que Colo-Colo gane o pierda, ya no importa que Colo-Colo juegue en el Monumental o en el Santiago Bueras, no importa que la ANFP sea una mala administradora del fútbol. Señores cruzados, lo único que importa es que hace dos semanas, ustedes jugaron una final y la perdieron. Había que definir qué equipo era el mejor (y por consiguiente quién debía ser campeón) y ganó Colo-Colo, ellos fueron mejores. Así, yo creo que lo mejor cuando uno pierde, es asumir con dignidad tu derrota, pues es la única forma de llegar a ser alguien grande en la vida.


*El estadio Monumental iba a ser castigado por hechos de violencia en partidos pasados y ese castigo nunca llegó por parte del tribunal de ANFP.

Decálogo para todos aquellos arroces graneados.

martes, 5 de junio de 2007


Una persona que es arroz graneado es aquel hombre que es la compañía perfecta para las féminas, les entrega diversión, simpatía y mucho agrado, pero que rara vez logra concretar nada en materias sensuales. Esto por supuesto, se debe a que un arroz graneado siempre es una gran compañía para los platos, pero no sirve mucho como comida principal.

Yo, en mi condición de emperador de aquellos arroces graneados de la vida, me he propuesto escribir el siguiente decálogo, manual para todos aquellos que quieran seguir al pie de la letra con tan noble trabajo.


Decálogo

1. Debes tener un buen vocabulario. Las mujeres a las cuales acompañas regularmente deben sentirse escuchadas. Por ello, siempre te contarán sus sucesos y tú debes estar atento porque en el momento en que menos lo esperas (pues son mujeres, por lo mismo impredecibles) te pedirán la opinión. Ahí entonces, debes sacar a relucir tu vocabulario. Esto no significa que debas manejar muchas palabras, para nada. “Adaptabilidad” es la palabra que buscamos. No puedes criticarla ni adularla mucho, debes tener la palabra justa para el problema que esté sufriendo en ese momento, para ello buen amigo, debes tener sin duda un manejo de vocabulario.

2. Debes ser medianamente atractivo. ¡Hey tu joven, no te sientas mal! Si la señorita te escogió para que seas su compañía, sin duda que no eres un adefesio (por supuesto no tan atractivo como para ser el plato principal, pero sí lo suficientemente atractivo para no pasar vergüenzas estéticas). De más está decir que siempre serás “lindo” para tus tías, tu abuelita, las amigas de tu mamá, las amigas de tu abuelita y cualquier mujer que haya pasado ya la barrera de los años que tu estás dispuesto a aceptar antes de tener una relación sentimental.

3. Debes tener en tu entorno muchas mujeres. Tu msn tiene mujeres, tu teléfono tiene mujeres, en tu fotolog te postean muchas mujeres. Concretas salidas, pasas “ocupado” saliendo con mujeres (por cierto, nunca ni un ósculo ni nada cercano a la transmisión de saliva) La idea es tener tantas mujeres en tu entorno, que la mujer que realmente te interesa llega a creer que tú eres un latin lover y que tienes muchísimas relaciones no concluidas.

4. Debes darle confianza. Parecido al tópico del vocabulario. Si no eres capaz de reflejar confianza, las mujeres con las que sales jamás van a contarte nada, no podrán verte como un amigo y “corres el riesgo” de que se interesen por ti de manera no amistosa.

5. Debes emanar ternura. Si tienes un cuerpo de oso ayuda aun más. Mientras más grande y gordo seas, mayor será el efecto de la ternura (piénsalo así, a nadie le desagradan los osos de peluche gigantes). Ahora si le sumas un vocabulario más o menos tiernucho, con acciones preocupadas por ellas como regalarles cosas o acordarse de detalles, el efecto crece. Mucho cuidado, porque entre la mucha ternura y la percepción de que es maricón encubierto existe una línea muy delgada.

6. Debes “enamorarte” con mucha facilidad. Afróntalo, tú no sales con mujeres porque son simpáticas o porque puedes hablar. Sales con mujeres única y exclusivamente porque te gusta algún aspecto de ella (por muy mínimo que sea) y crees que saliendo con ella podrás llegar a tener algo, ya sea en el presente o en el futuro. La palabra “enamorar” la vamos a entender como deslumbramiento, asombro, etc.

7. Debes MAXIMIZAR. Aspecto fundamental, casi excluyente. Maximízalo todo. Maximiza los recuerdos, las conversaciones, las muecas, el lenguaje corporal, los abrazos, los llamados, los posteos, las conversaciones en msn, los correos electrónicos, las salidas. TODO lo de ella para ti es extremadamente importante, por supuesto esta relación es inversamente proporcional a lo que ella siente por ti. Tú lo maximizas todo, ella lo minimiza. Sin eso, no puede ser un buen arroz graneado. Esto me lleva al siguiente punto.

8. Debes relacionar todas las ideas con ella. La mujer con la que sales, o con la que saldrás o con la que saliste te cuenta por ejemplo que le gustan los gatos negros. De aquí en adelante, ver un gato negro ES verla a ella. Así de simple. Todo tiene relación con ella (por supuesto ella no recuerda siquiera cuando es tu cumpleaños)

9. Debes conocer todas las cafeterías (heladerías también sirve) aledañas a sectores “estratégicos”. Como todo en la vida, tu tienes tus lugares donde te sientes más cómodo, donde te desenvuelves con mayor facilidad y puedes caminar por ciertos sectores sintiendo que son tuyos. Invitar a un helado o a un café es tan poco agresivo para la gente y es tan grato sentarse a conversar de la vida en algún lugar agradable…amigo, el café ES nuestra invitación. Por lo mismo, debes conocer todas las cafeterías a tus sectores de confort, si conoces los precios, mejor aun porque te permite una estimación más adecuada del gasto.

10. Debes hacer sentir a tu entorno que la mujer te es indiferente. Un buen arroz graneado sin duda minimizará todas las bromas que se le hagan con respecto a la damisela. Por supuesto, por dentro debes estar feliz que te molesten con la señorita pues la están reconociendo como parte tuya, pero no lo debes hacer notar. Siempre tienes que hacer ver como que es una lata que te sigan molestando con lo mismo. Tratas de hacerte el indiferente, pero nada.

Así pues señores amigos todos, he aquí el manual para todos aquellos hombres que son arroces graneados en sus vidas.

Les ha hablado su rey, ahora pueden seguir con sus vidas.

Cero Aporte

viernes, 1 de junio de 2007

Otra vez, volviendo a mi costumbre de escribir sobre vivencias y cuestionamientos muy personales, casi crípticos, escribo el siguiente texto ante un problema que me incomoda.

Partiré diciendo que no soporto cuando las situaciones que no tienen nada que ver conmigo, repentinamente se transforman en problemas que me aquejan. No soporto cuando tengo que solucionar cosas que no he buscado que pasen.

Mi problema radica en los ladridos de un perro.

Ayer en la madrugada, desperté alterado y con frío producto de un sueño más liviano que de costumbre causado probablemente por el resfrío que me aquejaba o por situaciones no resueltas que no viene al caso mencionar.

Lo primero que hice ante tan repentino despertar, fue pensar que tenía que levantarme para ir a mi trabajo y en ese momento tuve una buena sorpresa. Eran las tres y media cuando vi la hora y me alegré mucho porque tenía aun un par y medio de horas para seguir sacando mis horas de sueño. Entonces, me di vuelta, cerré mis ojos y me aprestaba a continuar con mi dormir, cuando un perro comenzó a ladrar. Entonces, yo pensé que el perrito probablemente estaría ladrándole a otro perro y que cuando se aburriera de comunicarse pararían sus ladridos, pero ¡no! ¡El perro de mierda ladró durante al menos cuarenta minutos! En esos momentos me paré de la cama y di vueltas en mi pieza pensando porque yo, si no tengo mascota, tenía que aguantar los ladridos de un perro. Me di tantas vueltas que llegué a buscar la pistola a balines para darle un par de buenos balinazos al perro a través de la ventana, “total con unos balines locos a esa distancia no lo voy a matar ni mucho menos, sólo quiero que desvíe su atención de los ladridos” ¡Bien pensado! El frío e incluso el sueño no me detuvieron para abrir la ventana y apuntar al quiltro. Pero el destino es cruel. Cuando estaba a punto de “vengarme”, con mi dedo justo presionando el gatillo, el perro de mierda guardó silencio. Ante este cuasi acto de violencia, reaccioné y pensé que lo mejor era acostarme otra vez, pensar en mi locus amoenus y conciliar el sueño para levantarme a escribir al día siguiente lo que yo considero una injusticia.

Del porqué creo que es una injusticia

Yo he vivido desde que me acuerdo en departamento y por lo mismo, ha sido casi imposible tener una mascota. A mi me encantan los perros, toda mi vida he querido tener uno, juego con ellos en casa de mis amigos, hasta les hablo, de hecho soy “padrino” del perro de un amigo, pero entiendo que no puedo limitar a una mascota a la pequeñez de mi departamento, ya que ellas necesitan la libertad de hacer todo lo que hace un perro.

Por supuesto sin compartir mi opinión, una vecina, pobre señora sola y ya muy adentro en sus años de vida, “adopta” perritos vagos. Ella los alimenta y los cuida como si fuera su dueña. La palabra adopta está entre comillas a propósito, ya que ella es lo que me gusta denominar como “dueña puertas afuera”. O sea, los alimenta, les habla, los trata con sumo cariño y cuidado, pero a la hora de que los perritos duerman…ajá ¡ahí no pues! Los perros duermen afuera en la calle, “no me van a ensuciar el departamento”. Ahí tú puedes ver a los quiltros todos entumidos todo el santo día esperando que llegue su proveedor de alimento. ¡Ella es una proveedora de alimentos, no una dueña de mascotas!

Yo pienso que un dueño de mascotas es alguien se preocupa por todos los aspectos de su perro (o su gato, o su hurón, o lo que venga al caso) Una mascota exige más que alimento. Una mascota exige dedicación, cariño, alimento y por sobre todas las cosas, exige dormir bajo techo en temperaturas tan heladas como las que hay en Santiago en estos días. Yo por eso no tengo mascotas, porque no tengo ni el tiempo ni el espacio para darle todo eso. Si ella le tiene cariño a los perritos, me parece que debiera hacer la tarea completa, ¡¡así seria la vieja quien escucharía los ladridos y no yo!!!

Tema aparte es “la defensa” que hace de sus argumentos para mantener los quiltros, porque claro, los quiltros ocupan la entrada del edificio. Entonces, anda a botar basura en el tacho común, casi tienes que pedirle permiso a los perros para poder pasar a botar basura, y Dios te libre si llegas a pisar a los perros por equivocación, ¡ese gruñido no te lo saca nadie! Y por supuesto, ella también gruñe con ellos. Su defensa es muy bonita, ingenua, casi estupida.

Ella dice, “son tan lindos, te entregan tanto cariño ¡y además cuidan el edificio!”

Vamos por parte. La belleza es subjetiva, yo puedo encontrar belleza en cosas que el resto de la gente no ve y viceversa. Por lo mismo, sus perros puede que no sean tan feos, se lo concedo.

¿Le entregan cariño? Aquí si que no tengo argumentos. Ella manifiesta su opinión y lo que ella siente a través de esos seres. A mi no me entregan cariño y sin embargo están ocupando un espacio que también es mío, pero que diablos, tampoco soy tan descorazonado, si le entregan cariño a ella, bienvenido sea.

“Cuidan el edificio” Que falacia. No existe otra explicación. Que respeto van a exigir tres quiltros que miden menos que mi zapato!!! Pero por favor! Lo digo en serio. O acaso me vas a decir que si ves un perro mirándote con ojos de pollo entumido vas a sentir miedo, con suerte y sientes ternura ante esa imagen, ¡pero nadie va a sentir miedo! Menos un ladrón.

Pero es que veámoslo en perspectiva. Un ladrón, si llega a tomar la decisión de delinquir, es por que esta completamente conciente de lo que está haciendo. Él es un hombre (o mujer) que no tiene escrúpulos, que va contra lo establecido, que sigue un solo objetivo en la vida. Si te decides por ser ladrón de casas, pues te enfrentarás en ese periplo a perros grandes, reales bestias con la cuales tienes que pelear; pitbulls, rotweillers, pastores alemanes y doberman serán parte de lo que te vas a encontrar si decides robar una casa. Ahora bien, si ya tienes ese temple que se requiere para ser ladrón, ¿crees tu que tres perros famélicos te van a detener?

Yo creo que no.

Pero en fin. Hoy fue un nuevo día y los perritos siguen ahí, ocupando la entrada de mi edificio, cagando a la salida del auto, ladrando a media noche y moviéndole la cola a la vieja que los alimenta. Al final, todo lo que escribí forma parte de mi propio desahogo mientras intento imaginar cuando será el momento en que no viva más ahí y no tenga que idear soluciones para problemas que no he decidido tener.

Mi memoria "casi" llena

jueves, 24 de mayo de 2007



Cuando uno comienza a hablar utilizando la palabra “casi”, por supuesto sabe que es algo que finalmente no ocurrió. De hecho, la palabra casi significa “Poco menos de”, “aproximadamente”, etc.

El “casi” nos entrega ideas, ilusiones, intentonas furtivas y en el mejor de los casos, arrepentimientos y alivio. Alivio de que algo terrible “por poco” no paso y nos salvamos de sufrir algún tipo de daño irreparable.

El problema radica cuando la “casi” ocurrencia de un hecho nos ha entregado ilusiones.

Generar ilusiones es como cargar el celular por media hora. Claro, se llena la barrita, pero no existe la duración necesaria para todo el día y a la primera llamada lo mas probable es que se acabe la carga. Cuando uno se ilusiona porque algo bueno va a pasar. Uno se energiza y existe la posibilidad de realizar cosas que no se suelen hacer, uno anda más feliz y le sonríe la vida, las cosas parecen marchar de muy buena manera porque al final de ese trecho, que puede ser largo o corto, existe la tremenda ilusión de que algo muy bueno va a ocurrir. Finalmente si ese hecho que debiera acontecer no ocurre, aterrizas como bajando a mil por hora en una bajada con peso.

Ese algo no ocurrió, pero “estuvo cerquita”, “casi pasa”.

El problema según mi particular óptica, no es tan grave. A la larga, el hecho no ocurre no más y tampoco va a marcar tanto en nuestras vidas. Es molesto, genera desilusiones, desgano y muchos otros “síntomas” que denominaremos como maña. Pero tampoco es tan terrible. Debiera suceder que al día siguiente nos repusiéramos y que no siguiéramos pensando en lo que casi pasa, seria bastante mas sano darse cuenta que la realidad golpeo y total, como dice aquel viejo adagio, “lo comido y lo bailado no lo quita nadie”. Comiste tus ilusiones y bailaste alrededor de tus ganas, pero fue un momento bonito durante el tiempo en que escuchaste esas armonías en tu interior.

De allí que en este espacio voy a escribir mis cinco momentos favoritos a lo largo de la vida en los que casi pasa algo, lo cual haré intentado recordar cuan feliz fui en esos momentos en los que esperaba que ese hecho ocurriera comparándolo con cuan triste fui cuando esos momentos no se cumplieron. En orden de importancia, este es mi TOP 5:

1. Cuando “casi” sale campeón la UC en 1994: En ese momento deje de amar el fútbol y comprendí que era una actividad como cualquier otra, la que se maneja por ciertos intereses comerciales de los cuales no entrare en detalles para no desviarme. Era tan feliz cuando la UC ganaba y ganaba y fui tan triste cuando perdió ese partido contra la U. Pero a diferencia de otros momentos, este lo agradezco porque me “rescato” de ser un tipo “enfermo del fútbol” para pasar a ser solo un tipo que disfruta de el. Lejos mi numero uno de la vida.

2. Cuando “casi” salí campeón con mi equipo en las olimpiadas de mi colegio en 2001: Triste por donde se le mire. Era mi ultimo año de escolar y nunca salí campeón de las olimpiadas que se organizaban año a año entre todos los colegios de la congregación. Ese año fue aun más triste porque había un buen equipo y teníamos muchas esperanzas, pero “no se pudo” y lo peor es que fue “por poquito”

3. Cuando “casi” fui ayudante de Sicología Social en 2003: Ahh, ese no vale, me estoy haciendo trampa. Ahí me dio mucha pena porque el “casi” fue que mi profe se murió. Eso no me dio pena por la no ayudantia, me dio pena por la muerte de un profesor que era más un amigo que un profesor. Muy triste y no tan alegre.

4. Cuando “casi” hice la práctica en Laboratorios Garden House en 2005: siempre he querido trabajar en una institución en la cual, cuando de mis datos no tenga que decir “si, mira es una empresa que se dedica a…”. Garden House era perfecto, buen sueldo para un practicante, buenas opciones de seguir ahí y bueno…aun espero el llamado. En este caso ni tan alegre, por que en esa época le tenía fobia al trabajo, ni tan triste cuando no me llamaron.

5. Cuando yo creía que “casi” iba a incursionar con una señorita en el 2006: la señorita en cuestión no era ni mi amor platónico ni la mejor mujer de la tierra, pero sin embargo recuerdo el “proceso” de salidas con harto cariño, me sentía cómodo y relajado, nunca tan ansioso como con otras minas. Y aun cuando hoy por hoy ya no tengo mucha relación con ella, (y en honor a la verdad nunca pasó nada tampoco) recuerdo con mucha buena vibra la terraza de la biblioteca de Matucana y el guitarreo a la orilla de la piscina sin agua el mismo día que probé la peor combinación de la historia: Pizza con piña. En este caso, es más lo alegre que fui a lo triste que me sentí.

Ahí esta. Puede ser que me salte datos, puede ser que no sea muy preciso, pero finalmente…es lo que hay.

Invito a los lectores a postear su TOP 5 de momentos que casi fueron en su vida.

Escudo de Armas

jueves, 10 de mayo de 2007

Te contaré una historia verídica, puedes no creerla, pero es cierta. Yo viví hace un par de semanas una justa, una de esas de tiempos medievales.

Distraído iba yo caminando dispuesto a atravesar con mis pasos una calle un tanto angosta, con la calle principal rodeando y respirando sobre el costado izquierdo de mi cuerpo, cuando repentinamente una bocina y muchos improperios interrumpieron mis pasos. Hube de quedar en la vereda opuesta a mi destino, aun cuando la línea de cebra indicaba que podía caminar hacia el frente.

Los improperios provenían de la boca de un noble caballero, edad media, a bordo de su corcel, algo alterado acaso por efectos de ciertos químicos rondando por sus venas. Vociferaba palabras en contra del otro hidalgo hombre, que intentaba avanzar su corcel hacia donde él estaba.

Mi situación era bastante expectante, era testigo ocular y auditivo de todo lo que ocurría. Yo que pensé que jamás tendría la oportunidad de ver una justa ante mis ojos, una de esas justas de tiempos medievales, ahora estaba frente a mí.

El hombre a mi izquierda intentaba doblar su caballo a mano derecha, desde la calle principal hacia la calle que era un tanto angosta. El hombre que vociferaba intentaba por su parte, manejar su corcel por la calle angosta y doblar a mano derecha, para ingresar a la calle principal. Este hombre que vociferaba tenía en sus manos un aparato que parecía ser un intercomunicador y que no le dejaba manejar de manera óptima las riendas de su corcel, el cual se descarrilaba utilizando todo el espacio de la calle angosta, la cual el hidalgo hombre osaba desafiar tratando de ingresar a ella..

Estando ahí entonces a medio metro de esta justa, noté que el hombre que vociferaba llevaba consigo un escudo hecho en Alemania, un escudo que simulaba el signo de la paz. (…Interesante, el hombre protege su paz a costa de quienes quieren atacarlo) Sin más preámbulos, la justa empezó a desarrollarse con una fuerza y una adrenalina que jamás había presenciado en vida.

El hombre vociferaba afrentas que invitaban a su adversario a retroceder o atenerse a las consecuencias:

- RETROCEDE PUES C%&/ D$ T/ MADRE, CÓMO PUEDES SER TAN TONTO!!! (ajá, ¡el hombre es un Noble, que duda cabe!, pronuncia letra por letra sus frases y además maneja información certera acerca no sólo de la capacidad intelectual de su adversario, sino también de su madre)

- QUE NO VES QUE NO PUEDO PASAR HUEVÓN, RETROCEDE TU CAG”·$· DE AUTO, ESTÚPIDO
(Impresionante, además de saber información sobre su adversario, el hombre continúa la afrenta contra el corcel)

Notaba que el hombre que vociferaba comenzaba a sudar más y más, sus ojos se desorbitaban, cada vez las afrentas eran más altas, todo sucedía casi en cámara lenta ante mis ojos.

El hombre que vociferaba estaba buscando su victoria, la presentía…pero no contaba con la hidalguía del otro hombre, que no era caballero pues no llevaba un escudo en su corcel. Pero él, a pesar de no llevar escudo, asumió la afrenta y se mantuvo en silencio ante los ataques del noble. (Que actitud más sabia, no meterse contra quien puede acabar contigo. Sabiduría del pueblo debe ser)

Cuando el hombre que vociferaba logró pasar su corcel por el lado del hombre silente, no lo miró a los ojos (como un buen noble que es) y cambió ese aparato intercomunicador por un cilindro nicotinoso en señal de su victoria ante quien osó desafiarlo.

Así fue como yo presencié una justa de nobles y corceles en pleno siglo XXI.